J. S. Bach, un genio intemporal

Johann Sebastian Bach, el compositor más representativo de la época del culto a la mente, el Barroco, es considerado el más grandioso de todas las épocas. Sus solemnes melodías entremezcladas se convirtieron en el icono de una era. Su obra no cuenta solo con un gran valor a nivel sonoro y compositivo, sino que en muchas ocasiones su autor la utiliza como medio de expresión, escondiendo entre sus notas textos en los que ensalza al amor, la fe y la esperanza. La existencia real de estos mensajes ocultos no es una mera conjetura, sino que se pueden ver de forma sencilla al conocer la equivalencia nota-letra. Matemáticas y música eran las grandes pasiones de Bach, y supo entremezclarlas a su antojo en sus imponentes obras.

Sus talentos no se quedaban en el ámbito compositivo, sino que además era un excelente organista, violinista, clavecinista, cantor alemán y maestro de capilla. Estas grandes capacidades parecían transmitirse de miembro en miembro de su estirpe, pues pertenece a una de las familias musicales de más importancia de todos los tiempos, con una gran cantidad de músicos de renombre desperdigados entre su árbol genealógico.

Como todo genio, Bach era un incomprendido en su época y sus obras no fueron realmente apreciadas hasta el siglo XIX. En gran parte debemos la difusión de la música de Bach al compositor Felix Mendelssohn, que se preocupó de darla a conocer y a tener en la consideración que se merece, y desde el momento en el que la humanidad comprendió el valor de sus creaciones, no volvió a olvidar nunca el profundo significado y valor intelectual que las caracteriza.

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